Montesquieu.
La libertad política, en un ciudadano, es la tranquilidad de espíritu que proviene de la opinión que cada uno tiene de su seguridad y para que se goce de ella, es preciso que sea tal el gobierno que ningún ciudadano tenga motivo de temer a otro.
Más político o sociólogo que filósofo, el ilustrado Charles Louis de Secondat es difícilmente clasificarlo en una disciplina concreta. Nació en La Bréde, Francia, en 1689, en una familia acomodada, estudió ciencia e historia en la universidad, ejerciendo poco tiempo después como abogado en el gobierno local.
Articuló la teoría de la separación de poderes, que se da por descontado en los debates modernos sobre los gobiernos, y ha sido implementado en muchas constituciones a lo largo del mundo.
A los 32 años escribe Cartas persas, obra que le granjeará una gran fama por su crítica a las libertades y privilegios de que gozaban las clases altas, incluido el clero. En 1734 publicó Consideraciones sobre las causas de la grandeza de los romanos y de su decadencia, Y en 1748 salió a la luz su obra más conocida y que más influencia ejercerá en los siglos siguientes, El espíritu de las leyes. En 1750 publicó Defensa del espíritu de las leyes. Todas estas obras se pusieron en el Índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica.
Montesquieu murió en 1755.
Votaire
François Marie Arouet era escritor , historiador, filósofo y abogado francés. Fue la figura intelectual dominante de su siglo. Ha dejado una obra literaria de la que resaltan sus relatos y libros de polémica ideológica. Como filósofo, Voltaire fue un gran divulgador, y su credo laico y anticlerical orientó a los teóricos de la Revolución Francesa.
Estudió en los jesuitas de Louis-le-Grand de
París. Su padrino le introdujo en la
sociedad del Temple. Estuvo en La Haya como secretario de
embajada, pero un lio con la hija de un refugiado hugonote le obligó a
regresar a París. Inició la tragedia Edipo y escribió versos
irrespetuosos, dirigidos contra el regente. Fue desterrado a Châtenay, donde se empezó a llamar Voltaire, de Árouet le Jeune o del lugar de nacimiento
de su padre, Air-vault.
Está considerado como una de las figuras centrales del movimiento ilustrado del siglo XVIII, un periodo en el que se insistió sobre el poder de la razón humana, de la ciencia y del respeto hacia la humanidad. Voltaire opinaba que la literatura debía servir como instrumento de progreso social. Así, sus hirientes sátiras y sus escritos filosóficos mostraban su aversión hacia la intolerancia, la tiranía y la hipocresía del cristianismo, lo cual le procuró constantes conflictos con las autoridades políticas y religiosas.
El carácter contradictorio de Voltaire se refleja tanto en sus escritos como en las opiniones de otros. Parecía capaz de situarse en los dos polos de cualquier debate
Rousseau.
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), filósofo, teórico político y social, músico y botánico francés, uno de los escritores más elocuentes de la Ilustración.
Jean-Jacques Rousseau Jean-Jacques Rousseau estudió diversos ámbitos de la filosofía social. El contrato social es una defensa clásica de la forma democrática de gobierno. Rousseau confiaba en la 'voluntad general' de un pueblo democrático, expresado en el voto de la mayoría, para adoptar las decisiones importantes. Esta confianza en la mayoría contrasta con las ideas de los filósofos que defendían los derechos individuales y minoritarios.
Jean-Jacques Rousseau Jean-Jacques Rousseau estudió diversos ámbitos de la filosofía social. El contrato social es una defensa clásica de la forma democrática de gobierno. Rousseau confiaba en la 'voluntad general' de un pueblo democrático, expresado en el voto de la mayoría, para adoptar las decisiones importantes. Esta confianza en la mayoría contrasta con las ideas de los filósofos que defendían los derechos individuales y minoritarios.
Las ideas políticas de Rousseau influyeron en gran medida en la Revolución francesa, el desarrollo de las teorías republicanas y el crecimiento del nacionalismo. Su herencia de pensador radical y revolucionario está probablemente mejor expresada en sus dos más célebres frases, una contenida en El contrato social: «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado»; la otra, contenida en su Emilio, o De la educación: «El hombre es bueno por naturaleza», de ahí su idea de la posibilidad de una educación.
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